Ganamos orgullo

Vamos a dejar de lado por unos días la importancia de pasar unas eliminatorias o no pasarlas. Dejemos que el tiempo cure las heridas de la decepción, una sensación demasiado amarga para tomarla de golpe. Ahora con el espíritu de la modestia pensemos que el Getafe está por méritos propios donde está y que apearlo de la Uefa ha sido un accidente con pocas consecuencias; el equipo demostró capacidad de lucha y movimiento, dejó parte de sus músculos en el Coliseo para la luego como se mal dice morir en la orilla. Getafe debe de estar orgullosa, como el resto de mortales que presenciamos el choque, otra maravilla de esas que de vez en cuando podemos presenciar futbolisticamente hablando.
Si Alfred Hitchcock se hubiese dedicado al fútbol seguramente plantearía una partido de estas características. Dejando de un lado el suspense y pasando al suspenso se lo ponemos al Pato (si tenemos que señalar alguien) con errores en las salidas y en el segundo gol del Bayern clamorosamente perdido.
Por lo demás el encuentro nos dio cosas distintas que podrian pasar; Casquero enorme, un cortés pesadilla para Ribéry y unos cuantos Olés del público, que como nosotros no se esperaban un final tan desafortunado. Por cierto; después de tanta manita y tanta estupidez Luca Toni debería estar en la calle. El colegiado estuvo bastante desacertado en ocasiones; escrupuloso con el Getafe y blandito con el Bayern. Mal Bussaca para los nuestros.
Un capítulo aparte merece la retransmisión; con emoción, sensación de estar en la grada con un puñado de amigos y un Camacho que aportaba la sapiencia futbolística que en otras ocasiones echamos de menos. El Getafe volverá a ser Euro-Geta, seguro.