La boca de Petit
O más bien la bocaza; Petit se despacha a gusto en su “libro”, palos por todos lados…desde el utillero al presidente
La noche de mi llegada, el ‘míster’ le pidió a Dutruel, el otro francés de la plantilla, que me hiciera de traductor. Richard, visiblemente avergonzado, me pidió que no me riera, pero que el entrenador quería saber cuál era mi posición en el campo. ¡No me lo podía creer! Pensaba que era una broma. Pero ahí tomé consciencia de que mi presencia formaba parte de las ambiciones políticas de Gaspart para trepar hacia la presidencia


Comentarios recientes