El Chelsea gana “a lo Mourinho”

En los últimos años, el Chelsea parece haberse especializado en eliminar a los equipos españoles de la forma más cruel posible: cuando ya no hay tiempo para reaccionar. Es indudable que para eso se requiere un equipo que trabaje y mantenga la concentración los 90 (o más) minutos que dura un partido, pero los blues le sacan más partido que nadie. ¿Cuántas veces lo habrán hecho en estos tres años con Mourinho?
Una virtud indudable del equipo inglés es que rara vez se descompone: lo pasa mal, encaja goles y pierde partidos, como todos, pero casi nunca “le bailan”. Y eso se dejo ver hoy ante el Valencia, que salió a morder, a presionar en el área rival, y a ponerle las cosas cuesta arriba a los visitantes. Ayala secaba a Drogba, Shevchenko no aparecía, Ballack seguía despistado (como casi toda la temporada)…
El único peligro del Chelsea venía en una de sus especialidades, como son las jugadas a balón parado. Carvalho, Terry, Drogba, Ballack… demasiada gente buena por arriba como para no sufrir, pero Cañizares vivía bastante tranquilo. A la media hora, una contra espléndida del Valencia acababa con un disparo de Morientes al palo, y tras el aviso, un centro de Joaquín encontró de nuevo al “moro”, que no perdonó y ponía el 1-0 en Mestalla, ante la locura de la parroquia local.
A la fiesta se unió Cañete, que le sacó un balón casi imposible a Drogba antes de acabarse la primera parte, en una de las pocas veces que Ayala no estaba cerca. Y con un esperanzador resultado, se llegaba al descanso.
Pero Mourinho sabe retocar cosas en su equipo, y, a pesar de que el Chelsea no es tan poderoso como años anteriores, consecuencia directa de intentar hacer convivir a Lampard, Ballack, Shevchenko y Drogba, tiene recursos. Y uno de los mejores se llama Joe Cole: el inglés tiene inteligencia, rapidez, desborde, disparo… es una pesadilla constante para los centrales por su movilidad.
Con eso y los inagotables balones colgados a Drogba, el Chelsea encontró al poco de reanudarse el encuentro el 1-1, en un gol de un Shevchenko hasta entonces casi inédito. Al Valencia le entró algo de flojera, y más tras al introducir a Angulo por Morientes, con lo que el principal peligro de los ché se esfumaba, debido a la escasa aportación de Villa, Silva o Joaquín.

Para colmo, en un encontronazo con Lampard, Albiol se lesionaba, y la falta de un jugador de su categoría hundió algo más al Valencia. Poco antes del fatídico descuento, Ballack mandaba a la cepa del palo un fantástico remate de cabeza que encontró una mano inverosímil del guardameta madrileño.
Y cuando el encuentro se iba a una inevitable prórroga, el Chelsea puso ese “algo más” que pocos equipos tienen: Essien, sacrificado desde la entrada de Cole al lateral derecho, cogió un balón, recorrió medio campo, y soltó un terrible zapatazo que se coló por el palo corto de Cañizares. Cierto que pudo hacer más, pero tras las dos paradas que mantuvieron vivo al Valencia, no se le puede reprochar nada.
Como tampoco se le puede reprochar al Valencia, que se lo puso tremendamente difícil al Chelsea, y le hizo pasar un mal rato, aunque al final, la cara de tonto se nos queda a nosotros. Otra vez será.




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