Malos resultados de los equipos españoles. El Madrid perdió en su visita a Bremen, mientras que el Valencia no pasó del empate en casa y queda fuera de la siguiente ronda.
Bajan revueltas las aguas por Valencia. El golpe de mano dado para cambiar la trayectoria del equipo ché no ha servido para gran cosa. Es cierto que Koeman acaba de llegar, y ha heredado la delicada situación en Liga y Champions, pero no parece que aún haya encontrado la tecla exacta para hacer funcionar al equipo.
El Valencia se enfrentaba al Schalke con el apoyo de su público, en busca de una victoria que le diese opciones a la clasificación. Pero no se vio el equipo de las grandes noches europeas, sino uno un tanto apático, con graves problemas futbolísticos, y que se encontró de pronto con un hombre menos. A la media hora, Albelda cortó un contraataque de la peor manera posible, y si bien es cierto que no llegó a impactar contra el jugador, también lo es que se lanzó con fuerza desmedida, a lo que el árbitro reaccionó con lógica, mostrando la roja. Con 10, la cosa ya olía a hazaña.
Koeman quitó a Morientes para reorganizar el equipo, y se quedó a expensas de la inspiración de Villa, Silva y Joaquín. Con todo, Marchena tuvo una ocasión de oro al quedarse solo ante Neuer, que despejó su disparo ante la atónita mirada de Mestalla. En la segunda parte, el Valencia salió con renovados bríos, pero aún así fue incapaz de generar buenas ocasiones, hasta llegar al final del partido, en el que una buena arrancada de Miguel le sirvió a Silva para tener la última oportunidad, que se le fue fuera por centímetros, echando a los de Koeman de Champions, y, dependiendo de lo que haga el Schalke en la última jornada, incluso fuera de la UEFA.
El Real Madrid tampoco dejó una brillante imagen en su visita al Werder Bremen. Alemania sigue siendo un feudo doloroso para los blancos, y el Werder se convirtió en una piedrecita más en esa estadística tremenda que dice que, de 23 partidos, el Madrid sólo ha ganado uno.
Y eso que el Werder se presentaba bastante mermado, pero (casualidad o no), la defensa del Madrid tuvo “uno de esos días”. Así pues, de buenas a primeras, Rosenberg se encontró con un balón llovido del cielo y completamente solo para batir a Casillas. Pero apenas dio tiempo para echarse las manos a la cabeza, ya que Robinho, esta vez sí, consiguió un fenomenal disparo que se coló pegadito al palo del guardameta Vander.
El Madrid respiró un poco y empezó a mandar en el partido, pero una carrera de Rosenberg por la banda, que parecía tener un par de velocidades más que Gago y Metzelder, acabó en un centro al primer palo con el que Sanogo fusiló a Casillas. Con el 2-1 se llegó al descanso.
En la reanudación, las cosas no mejoraron, y antes de cumplirse la hora de partido, Hunt ya había puesto el tercero del Bremen en el luminoso, aprovechando el desconcierto en la zaga blanca, y la salida desesperada de Casillas. Van Nistelrooy marcó un buen gol en el minuto 70, y con veinte minutos por delante, quedaba la esperanza del empate. Pero no fue así, el Werder atacó más y mejor, movido por la necesidad, y Casillas tuvo su trabajo habitual. Pero el marcador no se movería más, y el Madrid necesita puntuar ante la Lazio para asegurar su clasificación, aunque se mantiene líder del grupo C, empatado a puntos con el Olympiacos.
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