Todo aquel que haya experimentado la satisfacción de marcar un gol convendrá conmigo en que es una de las experiencias banales más satisfactorias, me refiero por descontado a tantos conseguidos en partidos entre individuos cuya máxima aspiración oscila entre el honor de ganar, o la de proclamarse campeón de un torneo de índole regional. No alcanzo a imaginar el orgasmo, (permítaseme este símil ya utilizado por el ex-delantero chileno Iván Zamorano), que producirá hacer un gol ante una muchedumbre enardecida, que decir por tanto de aquellos casos en los que el jugador anota defendiendo los colores de su selección.
Hechas las pertinentes ‘presentaciones’ no puedo evitar mostrar mi perplejidad ante la penúltima de las perversiones del deporte rey. España jugaba el segundo partido de la fase de grupos del mundial de Sudáfrica, corría el minuto 16, David Villa controlaba el balón pegado a la línea de cal y emprendía un viaje de corto recorrido con destino portería y ninguna escala. El odiado jabulani perforaba la meta hondureña para algarabía del pueblo español, jarana que se tornaba en bochorno en el sofá de ‘mi’ casa…, el ‘guaje’ había vendido su esencia, celebraba el tanto con un gesto ¿torero?, un natural que simplemente podría suscitar reproches vacíos de contenido de los antitaurinos si no se tratara de un brindis a la multinacional McDonald’s.
Así es, la última campaña publicitaria del gigante norteamericano se trasladaba al terreno de juego, había conseguido con un simple gesto que las ridículas celebraciones en las que jugadores se disparan, juegan a las cartas, hacen la cucaracha o incluso orinan como perros, parezcan obras de arte en comparación con esta evidente muestra de venta al mejor postor.
El ahora 7 de España, celebraba sus dos goles ante Honduras como escenifica en el anuncio que protagoniza para la campaña publicitaria en España del payaso de las hamburguesas.
Ante esta nueva prostitución del fútbol únicamente puedo decir:
“El gol ha muerto, viva el gol”
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4 Comemtarios
Hemos perdido la esencia del juego y, en consecuencia, también hemos “pervertido” hasta las celebraciones.
Un saludo desde Panorama Fútbol
Ayer ya elevó la mano para salirse de la polémica taurina. jaja
Que siga marcando muchos más y celebrándolos como sea, será buena señal…
La misma sensación de pena tuve yo. Cuando quiera de nuevo vibrar con la celebración de un gol, me pondré el vídeo del que marcó en el último minuto en Bruselas contra Bélgica, recorriendo bajo la lluvia todo el fondo y mostrando la camiseta a 10.000 españoles emigrantes. Aquel día hasta se me saltaron las lágrimas, de veras.
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