
Medio partido le ha bastado a Brasil para deshacerse del campeón del mundo con una facilidad pasmosa. Y tampoco es que Brasil haya hecho un fútbol maravilloso. Con un poquito de inspiración de Luis Fabiano y dos carreras al contraataque ha destrozado a una Italia a la que, como decíamos en su primer partido, se le acaba un ciclo. Un campeón del mundo no puede arrastrarse por los campos como hoy ha hecho Italia, sea cual sea el rival que tenga enfrente. Lippi se enfrenta ahora a la tarea de reconstruir un equipo sobre mimbres nuevos, pues muy poquitos de los actuales le valen, ya sea por edad o, peor aún, por calidad.
Y la verdad es que el partido no tiene mucha más crónica. Luis Fabiano empata con Torres y Villa en la lista de máximos goleadores y Robinho sigue demostrando que su único fin en esta vida es pasar a los anales como el jugador más chupón de la historia, en franca competencia con Robben. De levantar la vista de vez en cuando, hoy Brasil le habría hecho un roto memorable a los transalpinos.
Eso hasta el descanso. La segunda parte fue un aburrimiento supino. Brasil se dedicó a entrenar con público, Robinho a seguir chupando e Italia a mostrar al mundo una impotencia que, sinceramente, yo no recuerdo haber visto en los últimos 30 años. Mientras tanto, en el otro partido, Estados Unidos se merendaba a una Egipto que quizás ya pensaba haber dado el gran paso con su victoria ante Italia sin respetar lo suficiente al rival de hoy, que tampoco son cojos. Y acusó en exceso las bajas por lesión que ya comentábamos que tuvo ante Italia el pasado jueves. Fue incapaz de meter un solo gol y, a cambio, recibió tres que la apean del torneo junto a Italia.
En resumen, saltó la sorpresa definitivamente en el grupo 2 y pasa como segundo el que parecía a priori cenicienta del grupo. Brasil da muestras de estar un peldaño por encima, aunque cuando Egipto la apretó pareció flaquear, y Estados Unidos vive su gran momento en un torneo internacional mientras Italia atraviesa uno de los peores que se le recuerdan. Mucho han de cambiar las cosas para que en el mundial del año que viene vuelva al nivel que nos tiene acostumbrados, empezando por una enorme criba de jugadores, si es que cuenta con recambios suficientes para hacer la transición, que es algo que está por ver.
Por lo pronto, el miércoles Estados Unidos será el rival de España en semifinales. Ojalá no sea el impedimento que nos permita llegar a una esperadísima final contra Brasil.
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