Hoy España ha tenido que sudar más para llevarse el partido que cerraba la terceras y última jornada del grupo 1 de la Copa Confederaciones. Aunque al final se ha llegado a tener de nuevo la sensación de ganar sobrados (y ateniéndose a las estadísticas, así ha sido), sin embargo hemos perdido balones, nos han llegado con algún peligro y, sobre todo, nos han cosido a patadas. Y aún, así, 2-0 y a semifinales sin recibir un solo gol, inmaculados.
Cayó hoy el récord histórico de victorias consecutivas en partidos de selección (15) y empatamos a Brasil con 35 partidos consecutivos sin perder (35, aunque tenemos 32 victorias y 3 empates, por las 29 victorias y 6 empates del Brasil de Bebeto y Romario).
Si encima añadimos a esto el que, milagrosamente, ninguno de los nuestros ha salido lesionado del césped de Bloemfontein, pues una jornada redonda. La roja salió con varios cambios de entrada sobre el partido anterior. Del Bosque va recuperando jugadores que estaban tocados, caso de Puyol y Piqué, que junto con Albiol han estado formidables en defensa, y ha dado minutos a los que aún no habían tenido oportunidad, como el debutante Pablo Hernández, muy correcto, y el león Llorente, que acabó marcando el segundo gol en una jugada de puro delantero cazagoles. Ahí se acabó prácticamente el partido, con una Sudáfrica que temía la victoria de Irak, que podía quitarles el segundo puesto si España marcaba el tercero, y una España, que probablemente por no hacer sangre, bajó el pistón y se dejó llevar hasta el final del partido.
Sin embargo, el primer tiempo no había sido tan plácido. Los sudafricanos, equipo muy fuerte físicamente, también peca de revolucionado, dejándose llevar por una agresividad mal entendida en el juego. Gente como Cesc, Busquets o Riera lo han sufrido en sus propias carnes desde el minuto 1. Pero la selección ya nos tiene acostumbrados a verla serena, inquebrantable y, lejos de desquiciarse, sigue tocando y tocando hasta que el rival se cansa de dar patadas y ya sólo corretea detrás del balón. Hoy los sudafricanos han tardado, pero al final les llegó el mismo momento que a todos nuestros rivales les llega desde hace un año.
Y en medio de todo ese toque y toque, contamos con dos delanteros que son ahora mismo los de más mordiente del mundo. Torres ha estado hoy combativo como el que más. Quizás ese fútbol rudo y fuerte de los africanos le ha recordado al de esa Premier a la que parece ya tan acostumbrado. Ha parecido moverse más en su salsa que un, al principio apagado Villa. El asturiano ha tardado en entrar en juego. Pero dicen que las grandes esencias se guardan en frascos pequeños y el de Tuilla no es menos. Al comienzo de la segunda parte, tras un claro penalty a Cesc, el portero de los Bafana Bafana le detuvo el lanzamiento en un salto felino. ¿Se acobardó nuestro héroe? ¿Quizás bajó los brazos y se dedicó a lamentarse mirando al cielo? No, los buenos jugadores aprenden de sus errores y, lejos de arrugarse, se concentró aún más y no tardó ni 30 segundos en cazar al vuelo un balón medido de Riera, bajarlo con el pecho y, sin dejarlo tocar el suelo, empalar de izquierda al ángulo contrario. Sin duda, el gol del campeonato, por su gran dificultad técnica. Volvimos a ver el abrazo en piña de las grandes ocasiones, a Villa reventando el banderín de corner por la rabia contenida, a todo el equipo sonriendo… Esta selección tiene hambre de victorias y nos lo demuestra día a día.
Más tarde, llegó el ya comentado gol de Llorente y la clasificación también de los sudafricanos para semifinales, ya que Irak fue incapaz de derrotar a Nueva Zelanda y ambas escuadras se quedan fuera del torneo con un triste empate a cero.
Nos queda mañana por saber cuál será nuestro rival en semifinales. Aunque a priori todo parece indicar que será Italia o Egipto, la clasificación del grupo 2 da lugar a múltiples combinaciones de las que podría salir cualquiera de ellos. Si España mantiene su nivel de juego, el rival será lo de menos. Tan sólo hemos de esperar al miércoles a las 20:30 horas. Y a seguir la racha.
P.D.: Bar Deportes ya nos había puesto en la pista y esta noche lo hemos podido comprobar. J.J. Santos, no contento con torturarnos los oídos (y el entendimiento), nos castiga ahora también la vista. Tras el partido, él ocupa la pantalla completamente, flanqueado por las mitades cortadas de Amor y Aragonés como dos esclavos nubios en tiempos de Cleopatra. Se van a entrevistar a Vicente del Bosque y sólo vemos un plano corto, muy corto, del seleccionador. La bella Sara Carbonero queda fuera de plano (y casi de audio) para no robar protagonismo al ombligo de la retransmisión. Pues J.J., amigo, tus esfuerzos son en balde. Nunca te pondremos a ti como fondo de pantalla.
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