foto - diariocrítico méxico - robinho - spectorBrasil recuperó hoy su tono habitual de juego, aunque bien es verdad que ante un rival que nunca se creyó tener posibilidades en el partido. Estados Unidos dice prácticamente adiós al campeonato con una pobre imagen y, de nuevo, con una expulsión por roja directa por una fuerte entrada en una jugada sin aparente peligro. Estos chicos llevan el orgullo patrio muy dentro y a veces les sale por dónde no debe.

La primera parte nos devolvió a un Brasil más organizado y agresivo que el que habíamos visto ante Egipto. Y el primer gol lo marcó Felipe Melo en una falta desde la banda ejecutada con maestría al segundo palo y que los norteamericanos no acertaron a defender. Es el tercer gol que Brasil marca a balón parado y habría que tenerlo en cuenta si España termina cruzándose con ellos. Más tarde, en un contraataque de libro, Robinho sólo tuvo que empujar el balón ante la salida de Howard, el cual poco pudo hacer. Hasta ahí, lo normal. Una selección con pegada que resuelve sin dar más opciones al rival.

Pero en la segunda parte, lejos de contemporizar, los brasileños volvieron a su samba por momentos y bailaron a los estadounidenses, más después de quedarse estos con 10 por la ya mencionada expulsión. A raíz de eso el dominio carioca se volvió aplastante y acabó con un tercer gol, obra del lateral Maicon tras una buena penetración en pared hasta la misma portería.

Sólo ahí parecieron despertar los de blanco, que en los últimos minutos, y ya con todo perdido, salieron a un ataque del que no habían dado muestras en todo el encuentro y que concluyó, para mal de males, con dos balones estrellados en el larguero, haciendo la derrota si cabe más hiriente.

A la espera de lo que pueda conseguir Egipto ante Italia, todo parece desarrollarse en el grupo 2 por los cauces previstos. El domingo, la resolución.

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