
Pues llegó la sorpresa finalmente. Egipto ha vencido por la mínima al vigente campeón del mundo y le pone en una difícil situación de cara a la clasificación para semifinales. Italia estará obligada a ganar a Brasil y esperar a que Egipto no gane a EE.UU., ya que en ese caso se produciría un triple empate donde el goal average general decidiría los dos equipos que pasan a la siguiente ronda.
Hoy hemos visto a una Italia que parece haber acusado el cansancio de toda la temporada en un solo día. Es cierto que su centro del campo más veterano, Gattuso y Pirlo, salen de lesiones que les tienen fuera de forma, pero no parece que Lippi confíe en sus repuestos (Montolivo sustituyó a Gattuso y no demostró gran cosa). Como advertíamos el otro día, Italia no parece atravesar su mejor momento, pero aún así tuvo ocasiones de sobra para empatar y ganar el partido. Unas veces el meta egipcio y otras la mala puntería acabaron por desquiciar a un equipo que ya se olvidó de todo fútbol y acabó recurriendo a los pelotazos a Luca Toni, el cual debe tener un terrible complejo de perchero en su selección. Hasta Buffon acabó subiendo a rematar un corner, pero la suerte, con la que Italia muchas veces ha estado en deuda, se las cobró hoy todas juntas.
Por su parte, Egipto demostró una enorme fortaleza física, quizás toda la que le faltó a Italia. Y, sin embargo, sus tres cambios fueron provocados por lesiones, incluidos su estrella Zidan y el combativo carrilero Fatih. Lo de Zidan, aparentemente una lesión muscular, amenaza con privarle del resto de la competición, lo que sería una importante baja para el combinado africano.
No lo había intentado demasiado Egipto, ocupada en contener el arranque italiano e intentar posicionarse sobre el campo ante los correosos transalpinos, cuando pasada la media hora empezó a tener más el balón y crear alguna ocasión de peligro. Y no se hizo esperar el gol, marcado poco después en un remate de cabeza a saque de esquina en un clamoroso error defensivo italiano, donde Chiellini, que junto a Cannavaro parece empequeñecerse (en vez de armarse de seguridad, que sería lo lógico) saltó a por el balón, lo único que lo hizo a siete leguas de dónde este iba a caer, dejando absolutamente solo a Homos, que marcó el gol más importante (y cómodo) de su vida.
Desde ahí hasta el final fue casi una pelea de ciegos, donde ambos intentan sacudirse pero no aciertan ni una. Italia, como comentábamos al principio, fue hundiéndose en su propio barro, mientras Egipto se cerró atrás para salir en contraataques que erraba de la forma más infantil, bien por precipitación, bien por falta de calidad de sus delanteros.
Y poco más. Italia ante la obligación de ganar a Brasil y Egipto esperando no perder y que los cariocas les echen una mano. Sería una clasificación histórica para ellos y, si España no falla ante los sudafricanos, una buena oportunidad para la roja de poder llegar a la final del campeonato. El domingo, la solución.
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