
Y gracias, dirán muchos. Cuando se llega pensando a un partido “a ver cuántos caen hoy” suele pasar algo parecido. No lo diremos por los jugadores, que seguros estamos de que tienen muy claro el concepto de cada partido y que hay que sudarlos hasta el final, pero los aficionados ya nos vamos acostumbrando a lo bueno y pecamos ahora un poquito de sobrados. Así que de vez en cuando viene bien no disfrutar tanto.
Digo esto, y no “sufrir”, porque tampoco se han pasado apuros verdaderos. Algún acercamiento al final de Irak, más frustrado por la falta de calidad que por la defensa española, pero nada que nunca nos pase en otros partidos. Lo que sí es sintomático es que los equipos ya saben de nuestro potencial, de nuestra forma de juego, siempre a la iniciativa, y ya vienen preparados. Irak casi renunció de entrada a poner delanteros. Milutinovic, viejo zorro, dio órdenes precisas de tejer una maraña de gente al borde del área donde no hubiese forma de trenzar jugadas y España, tocando y tocando a la espera del hueco, cayó en el aburrimiento propio. El balón no circulaba con la rapidez a la que acostumbra y eso se notó, así como la estancia en el banquillo de Riera, sobre todo. El del Liverpool está en un estado de forma extraordinario y hoy Mata, aunque voluntarioso, no supo dar esa velocidad extra al juego de la banda izquierda, una banda cada vez más importante en nuestra selección y que en la segunda parte nos trajo el solitario gol de Villa a centro de Capdevila (y ya van tres) en cuanto Mata supo aliarse con él. También Milutinovic estará tirándose de los pelos cuando el gol lo hace de cabeza desde el borde del área chica un tío de 1’70, con los tres centrales mirando al cielo de Bloemfontein. Pero Villa está en racha y ya los mete de cualquier forma.
En esta segunda parte el combinado nacional salió más centrado y le puso una velocidad más al balón, con lo que los primeros huecos empezaron a abrirse, pero no fue hasta que entramos por las bandas, gran ABC del fútbol, cuando se dispusieron de verdaderas ocasiones de peligro. Los iraquíes seguían defendiendo todos a una y las paredes por el centro se hacían imposibles, salvo alguna arrancada de genio de Torres. Pero cuando se bar el campo, ya es otra cosa y los defensas ven llover balones donde les habían dicho que sólo iban a llegar de frente.
En resumen, partido que puede parecer pobre, mediocre incluso, pero todo tiene una lectura positiva. Para empezar, ya estamos en semifinales, con la opción de usar el tercer partido del grupo para dar descanso a los que lo necesiten. Por otro lado, seguimos creciendo y ya empezamos a parecer italianos (con todo lo bueno que tiene): los partidos se caen de nuestro lado por su propio peso. Y además, los grandes equipos con grandes títulos siempre se han caracterizado por una cosa, que jueguen bien o mal, al final siempre ganan. Y nosotros ya llevamos 34 seguidas (si contamos los penalties contra Italia). El que quiera ver jugar bonito, que se ponga el vídeo de la segunda parte de la semifinal contra Rusia. Es el mejor fútbol que he visto ni veré jamás en mi vida y eso ya no nos lo quita nadie, no se puede jugar mejor. Ahora, hay que centrarse en el próximo Mundial. Y yo firmo ganarlo por 1 – 0 partido tras partido, esté quien esté enfrente.
Vamos a ello.
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3 Comemtarios
Correcto todo el articulo, pero aunque lo de Italis se considere un empate (que lo es) seguiriamos con esos 34 a los que te refieres, ya que son partidos sin perder, no vistorias consecutivas. Buen trabajo.
He de darte toda la razón, Pipe. El récord absoluto de visctorias lo estableceremos en caso de ganar a Sudáfrica, con 15 consecutivas.
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