Comenzó el grupo 2 de la copa con la casi sorpresa de Egipto, que sólo cedió en un postrero penalty lo que iba camino de ser el gran resultado de su historia, un empate a 3 goles ante un Brasil que conserva la chispa de siempre (sobre todo a manos de Kaká, que hace fácil lo difícil), pero cuyo conjunto no parece ser ni la sombra de lo que era hace años. Grandes defensas, enormes delanteros y un centro del campo que no está a la altura de sus compañeros.
El gran empuje de los egipcios, también exponentes del fútbol africano, pero con un punto más de velocidad, garra y calidad que ayer no mostró Sudáfrica, puso en serios aprietos a la Canarinha, sobre todo en la segunda parte, donde los de Dunga se vieron por momentos sobrepasados a raíz de la gran moral que dio a los egipcios el pasar de un 3-1 al empate en tan sólo dos minutos.
Pero al final, como suele suceder en la mayoría de las veces, las cosas vuelven por inercia a su propio sitio y fue esta vez un penalty sobre el tiempo reglamentario, transformado por Kaká, el que deja a los norteafricanos pendientes de otros resultados para poder tener opciones de clasificación.
Ah, y ojo al egipcio Zidan. Aunque su apellido pueda llevar a confusión (a los no iniciados, pues nada es comparable a Él), tampoco es cojo este chico. Es un hombre a seguir. Por lo pronto, junto con Kaká, se pone con dos goles en la estela de nuestro Fernando Torres por el Pichichi del campeonato.
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