
Una retirada a tiempo siempre es más correcta que la decadencia y la vergüenza expuesta a los medios y al público. Por la cabeza de Adriano han debido de pasar muchas cosas, tantas como para abandonar o descansar del fútbol, como bien dice.
Un jugador que apuntaba tanto no se puede perder como lo estaba haciendo y ha hecho lo justo; ni engaña, ni se engaña. Su deseo está en Brasil; con su familia, con su gente, con las calles. Quizás Adriano se convierta en otra leyenda negra, quizás se convierta en un héroe…en lugar de dar bandazos sin sentido, optó por la solución más honrada.
Adriano abandona, no por vergüenza, sí por estima, sí por honradez, sí por sentimiento. Posiblemente, cuando el dinero le sea necesario o algún equipo aproveche el vacio de contrato, veremos de nuevo, otra vez a Adriano; Flamengo, Sao Paulo, Gremio…en Europa difícil que vuelvan a confiar en él.
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