
Prohibir el fútbol…, prohibir las armas…, prohibir exaltar las pasiones…, prohibir a los humanoides sin cerebro salir de la loquería…
Tal vez la solución sea prohibir el fútbol allí donde se exaltan las pasiones y los locos caminan con armas por la calle.
O tal vez prohibir exaltar las pasiones allí donde se juega al fútbol y las armas corren por todo un país desquiciado.
O quizá prohibir las armas donde enajenados campan por los estadios de fútbol con sus pasiones exaltadas.
O a lo mejor prohibir que haya países donde se exalta a los locos enfervorizados que no distinguen entre integrismo religioso y fundamentalismo futbolero y campean por los estadios con armas de fuego.
O algo de eso o un servidor ya no sabe de qué va esto. Diría que fue Mafalda quien pidió que pararan el mundo para poder bajarse. ¿Pero en qué estación?
«Un aficionado tirotea en Irak a un delantero rival después de marcar un gol: El jugador falleció poco después en un hospital de la ciudad de Hila, a unos 100 kilómetros al sur de Bagdad».
¿Y si al final todo lo fueran determinando previamente —no la fatalidad sino los estamentos futbolísticos— para acaparar la atención y mantener las ventas y el estatus? ¿Estaríamos haciendo el tonto poniendo nuestra dosis de pasión desde la grada o la butaca de casa?
¿A qué distancia está el fenómeno social que es el fútbol en España del fenómeno de masas que es el fútbol en Irak?
‣ Apostillando: «Más de 650 detenidos después de un Spartak-Zenit».
laaguja también escribe en El espectador
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