casillas

Al final fue el Liverpool quien chorreó al Irreal Madrid, cualquiera que fuera el significado de tan húmedo verbo. Pero lo significativo, según oí en la radio, fue que el Liverpool alineó a cuatro españoles (Reina, Arbeloa, Xabi Alonso y Torres) y el Irreal sólo a tres (Casillas, Sergio Ramos y Raúl).

Fue el Doctor “Pirri”, presente en aquel programa, quien invitó a la reflexión. Una joven reportera le secundó, y yendo más lejos dijo —y coincidieron con ella todos los contertulios— que cuando se acerca un periodo electoral en una entidad deportiva lo más destacable del programa de un candidato son los fichajes que promete. Sobre la mesa estaban las ofertas electorales de Kaká y de Cristiano Ronaldo. En la tertulia se abundó en que ningún candidato llega diciendo que confiará en la cantera.

Surgieron los nombres de Vicente del Bosque y de Josep Guardiola como paradigmas de técnicos “de la casa” que dan minutos a lo que llamamos canteranos. Y se dijo que jugadores como Puyol, Busquets, Piqué y el propio Messi —un producto de La Masía al fin y al cabo— gozan de una estimable complicidad en el campo.

Sin embargo nadie citó el éxito del Athletic de Bilbao, que ha llegado este año a la final de la Copa con chavales de la cantera. A Ibaigane no se acerca nadie con una política deportiva basada en fichajes. Los técnicos del conjunto vasco conocen muy bien sus prioridades a la hora de seleccionar las incorporaciones al primer equipo.

Cuando el Athletic no iba bien el resto de aficionados se burlaban hablando del fútbol piedra y del fútbol Cromagnón. Este año que la casta ha sonreído al conjunto de San Mamés parece que todos se vuelven a reprochar a sus equipos una mayor implicación con la cantera.

Pero, ¿da miedo pronunciar su nombre, reconociendo el valor de mantener una filosofía deportiva centenaria? Repito por si no se me ha entendido bien: filosofía de-por-ti-va.

laaguja también escribe en El espectador

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