
Manteníamos cierta preocupación por la tendencia manifestada por los presidentes de las entidades futbolísticas a comportarse como si de irresponsables aficionados se tratara.
Primero fue el novato Boluda quien pretendió “chorrear” al Liverpool antes de que el rival llegara a Madrid. Poco después fue el experimentado Del Nido quien pretendió darse un atracón de león, y como resultas de la indigestión se quedó sin poder ir de copas.
Pero mantengamos la tranquilidad. Hemos constatado que dicha tendencia no es seguida por TODOS los presidentes del mundillo del fútbol. Nos queda la duda, sin embargo, de si el mal afecta únicamente a los presidentes de equipos españoles.
No imaginamos al tan criticado como admirado Ángel María Villar anticipando siquiera que la selección de la Real Federación Española de Fútbol va a ganar a cualquier homóloga antes del pitido final.
El presidente de una entidad deportiva no es un aficionado más. Sus declaraciones, que tendrán mayor relevancia si se encuentra rodeado de medios de comunicación como consecuencia de un importante partido de nivel estatal, tendrán siempre el alcance de declaraciones institucionales. La seriedad, el rigor e incluso la parquedad, deben distinguir sus expresiones, por más distendido que sea el ambiente en el que tienen lugar.
Por si necesitan un modelo a seguir aquí dejo un excelente espejo en el que mirarse y aprender (impagable el vídeo): «Galliani: ‘¿Kaká? Con mi amigo Florentino todo es posible’».
laaguja también escribe en El espectador
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