un-gol-un-punto

Se ha perdido la oportunidad, un año más, de insuflar al fútbol un aire nuevo, dotarle de medios para evitar la polémica, y modificar un reglamento decadente en la era de la tecnología. Parece que los estamentos rectores del deporte rey se empeñan en mantener su deporte en la edad de piedra.

Desconozco si es por temor o por mesura, pero los cambios aprobados en la reunión de la IFAB son mínimos.

Entiendo que un deporte en el que el tanteador apenas se mueve [acabo de apagar el televisor cuando la prórroga de la final de la Carling Cup ha concluido con empate a cero], en el que las alternativas a lo largo de noventa minutos son escasas, exacerbe los ánimos del público y con ello se manifiesten las emociones más primitivas dado que un chut afortunado puede deparar un título.

¿Pero acaso no existe emoción cuando las remontadas se suceden en el marcador? ¿No asistimos con sana envidia a otros enfrentamientos deportivos en los que el resultado se decide en los últimos compases del encuentro tras haber existido alternancia en el tanteador?

¿Qué tal si un disparo desde una distancia convenida que acabara en gol valiera dos puntos? ¿Afectaría esta norma a la estrategia y con ello al juego?

¿Cómo influiría un nuevo tipo de sanción en el juego? Tampoco la mal denominada tarjeta naranja se verá en los campos la próxima temporada. Para mí que han equivocado el planteamiento. No se trataba de encontrar una sanción entre la amarilla y la roja, sino de sustituir la amonestación por una exclusión. Y empezar a penar las faltas con pérdida de metros. La cosa adquiriría otro color cuando una falta cercana al área se lanzara diez metros más cerca de la portería, ¿a que sí eh?

laaguja también escribe en El espectador

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