
Se trata de un recurso fácil. Presentar estadísticamente los encuentros anteriores entre las selecciones de dos federaciones nacionales de fútbol. Sobre todo hoy en día, cuando encontrar esos datos está al alcance de cualquier aficionado. Con las exigencias actuales en las redacciones se precisa inmediatez amén de titular de forma que se atraiga la atención. Así pues, a una colección de datos históricos se le añade una componente estadística y ya tenemos el artículo empaquetado y listo para ser vendido.
Decía mi sabio profesor: “Antes había verdades y mentiras; ahora hay verdades, mentiras y estadísticas”.
Pero de una ristra de datos ordenados no es posible extraer conclusiones. Quizá sea que veinte enfrentamientos deportivos acaecidos a lo largo de ochenta años no sirvan para obtener conclusiones válidas. Y menos si ambos técnicos son nuevos en sus respectivos banquillos. Quizá hubiera sido interesante conocer los enfrentamientos entre ambos en ocasiones anteriores, si es que ello ha ocurrido. Aunque todos sabemos que el fútbol de equipos (donde juegas con lo que tienes) no es lo mismo que el fútbol de selecciones (donde puedes elegir lo que quieres).
Como aficionado me hubiera gustado que se presentaran estos datos algo más depurados. Se podrían haber extraído los resultados a domicilio, los resultados en competiciones oficiales, con un aparte si se trata de eliminatoria directa (memorable el pase a semifinales en 1950). Para colegir tendencias habría que analizar los enfrentamientos más recientes, aunque el último fue hace dos años…
A fuer de ser sincero deberíamos preguntarnos de qué sirven estas estadísticas en el mundo del fútbol internacional. Seis victorias en veinte encuentros —no se nos dice cuándo tuvo lugar la primera confrontación—, cuando han cambiado los seleccionadores, nadie recuerda el último enfrentamiento, los ingleses ni clasificaron para la última Eurocopa…
laaguja también escribe en El espectador
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