Las trampas de Calderón o las salidas de tono de Laporta dan una idea del tipo de dirigentes del fútbol español. Por no recordar los pasos por el juzgado de Jesús Gil o Ruiz de Lopera. Por eso es normal sentir algo de envidia de la Premier, en esto también. Es cierto que Inglaterra sufre el azote de los millonarios que compran equipos pero también es verdad que allí el exprimer ministro tailandés Shinawatra vendió el Manchester City temeroso que una sentencia condenatoria de las causas que tenía abiertas significaran su salida de la Premier por falta de honorabilidad. Como destacable es que en Inglaterra los equipos tienen que pasar la supervisión una agencia gubernamental (la FSA) si quiere captar inversores mientras en nuestro país su equivalente CNMV no protege a los miles de accionistas de los equipos españoles.
El fútbol es un espectáculo tan magnífico que a pesar de tener que padecer unos dirigentes con una actuación tan impresentable como la que protagonizaron Gil y Caneda en una reunión de la LFP, todavía continuamos viendo los partidos y acudiendo a los estadios.
Luis Carlos también escribe en Euros y balones
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