polo-elefantes

El término que da título a este artículo es utilizado a menudo en el mundo de la política. Pero a juzgar por la noticia que hoy me han hecho llegar, quizá tengamos que comenzar a aplicarlo al mundo del deporte.

Los deportistas de elite
, perdón, corrijo, los deportistas de elite profesional, aquellos que como poco ganan en un mes el sueldo anual del currito español medio, suelen gozar de un retiro privilegiado.

Bien por saber abrirse camino en el mundo empresarial, bien por volcarse en labores técnicas de su deporte, bien por dedicarse a labores televisivas. Algunos afortunados han obtenido ganancias como para dedicarse al dolce far niente por el resto de sus vidas.

A lo que no estábamos acostumbrados es a ver deportistas en el mundo de la política nacional, pero en Francia esto ya es un hecho. (Sí, aquí, en la vieja piel de toro, hay deportistas metidos en ayuntamientos y diputaciones).

Bernard Laporte, ex-seleccionador nacional de rugby, ocupa el puesto homólogo de nuestro inútil (deportivamente hablando) Lissavetzky. Y hoy hemos sabido que Sarkozy le había tirado los tejos a Lilian Thuram. Aunque después de leer la noticia me ha quedado claro que más que ofrecerle un puesto político para llevar adelante sus iniciativas lo que el presidente francés quería era comprar su silencio con el Ministerio de la Diversidad. De cualquier modo, un buen cementerio de elefantes como se estila en el mundo de la política.

Y un servidor, que no puede dejar de lado su vis crítica aliñada con algo de maldad, se pregunta que tal lo haría Luis Aragonés como Secretario de Estado para el Deporte, o si Raúl sería un buen titular del Ministerio de Igualdad

Tengo más supuestos, pero prefiero que algún lector más avieso que este humilde rompeteclas nos deleite con sus maldades en los comentarios.

laaguja también escribe en El espectador

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