
En las primeras elecciones democráticas, Adolfo Suárez hizo famoso el latiguillo de “puedo prometer y prometo”. Lo repitió tan machaconamente que fue objeto de burla pero la idea caló entre los electores. El político abulense había cumplido su palabra de convertir a España en un país democrático. Fueron muchos los que habían dudado de que pudiera llevar a cabo tamaña empresa cuando fue nombrado presidente por el Rey. Por eso en las elecciones de 1977 reclamaba credibilidad para sus promesas.
Próximamente el Real Madrid vivirá unas nuevas elecciones y todos los candidatos reclamarán credibilidad. Por desgracia eso es algo que escasea en el mundo del fútbol. Nos guste o no, en los últimos tiempos las campañas electores han girado sobre la política de fichajes. Algo curioso teniendo en cuenta que se trata simplemente de gastar un dinero que no pertenece a los candidatos sino a los clubes.
Uno de los primeros que utilizaron esa táctica fue Jesús Gil cuando fichó a Paolo Futre. Se hizo popular porque además lo pagó con su propio dinero aunque después se lo reembolsaría con creces en la conversión a Sociedad Anónima Deportiva del Atlético de Madrid. Pero el gran protagonista fue sin duda Florentino Pérez que prometió arrancar del eterno rival a Figo. Y cumplió… aunque fuese vaciando las arcas blancas.
Pero lo preocupante es que ese comportamiento se volvió a repetir y aún más grave mostrando severos incumplimientos. Laporta ganó las elecciones al Barcelona frente al favorito Bassat prometiendo fichar a Beckham… quien terminó en el Real Madrid. Ese incumplimiento tan fragante no le ha impedido gozar de cierta popularidad y ganarse la reelección en 2006.
Calderón prometió fichar a Kaká. El brasileño sigue en Italia y el ya ex-presidente blanco ha sido catastrófico para el Real Madrid. ¿Será mucho pedir que los socios madridistas no se dejen deslumbrar por caros fichajes que tendrán que pagar? ¿O incluso pasar la vergüenza de ser simplemente engañados?
Luis Carlos también escribe en Euros y balones
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