juande-guardiolaJuande Ramos ha visto cumplido el sueño de su vida: ser entrenador del Real Madrid. Pero ha llegado en un momento complicado y no es fácil mantener serenidad y cordura cuando el presidente que ha depositado en ti su confianza sale despedido a los cuarenta días de traerte al equipo.

Pep Guardiola también ha visto cumplido el sueño de su vida: ser entrenador del Barça. Llegó igualmente tras una etapa convulsa, pero a diferencia del manchego tuvo una aclimatación que le facilitó hacerse con las riendas del equipo. Además, el presidente que le nombró aún sigue en el cargo aguantando ciclones y tifones.

Las declaraciones en las ruedas de prensa, que incomprensiblemente son el canal a través del cual jugadores y técnicos se dicen cosas que, por lo visto, son incapaces de abordar en la intimidad del entrenamiento, permiten vislumbrar estados anímicos.

Juande utilizó de correo a los plumillas cuando quiso —retador— quitarse un ‘Conejo’ de la levita: “Si Saviola quiere continuidad, que se busque un equipo inferior”.

Guardiola sin embargo, ante la marejadilla que —(dicen)— se pretende levantar desde Madrid en torno a Messi, ha utilizado los medias para —elogioso— confortar a su argentino: “Hacía mucho tiempo que no veía un jugador como Messi”.

No se trata de dos estilos distintos, sino de dos realidades diferentes: la calma y la crispación.

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