La dimisión parece inventada, un juguete de alguien más fuerte, alguna insatisfacción se vive en el interior de la cúpula madridista que incomoda la hasta ahora confortante figura Calderonista. La dimisión está hecha y parece satisfacer por el momento a las masas que imploran cambios; ¿hasta cuando?…

Ramón Calderón cede su cargo a Vicente Boluda

El precipicio es ahora un devorador de terreno, no se queda ahí, se desplaza y el sacrificio Calderoniano no importa tanto. El que implora la destrucción interna del Madrid, hoy estará satisfecho, pero aun queda mucho por destruir.

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