Doce es un número que pierde valor si lo traducimos a partidos determinados. Ojear la clasificación y fijarse en la distancia que existe entre primero y segundo, (8 puntos), y la que hay entre primero y el máximo rival, (12), invita a pensar en la sentencia.

Lejos puede quedar la ilógica que ahora acompaña; es difícil que el Barça pierda fuelle, y más difícil que el resto de perseguidores de los arreones necesarios sin tropezar una vez. La Liga, a veces, es cosa de dos…por ahora dejémoslo pasar.

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