Antes de un partido, las vibraciones cambian de bando, (bien sean positivas o negativas), cruzan esa línea de lado a lado sin diferencias. Los más forofos preparan la fiesta por goleada, y en el pesimismo otros preparan sus trincheras para soportar al forofo. Personalmente, me apunto a la teoría de Antonio Rico:
El Madrid siempre ha aterrizado en el Camp Nou como si fuera una nave extraterrestre en la que viajaban seres peligrosísimos a los que no había manera de hincar el diente. Pero este Madrid, parodia de aquel Madrid «galáctico» de hace bien poco, llega al Camp Nou en plan «Mars Attacks». Los jugadores del Madrid son el enemigo, sí, pero no hay quien entienda su juego y, aunque parecen poderosos, una simple canción country-tirolesa puede reventarles el cerebro
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