Opinión: El retorno del huído
Florentino Pérez dejó al Madrid en un acto de ensombrecida cobardía, bajó la guardia escudándose en otros asuntos, obligó al mundo a olvidarse de un proyecto condenado al fracaso y no se enfrentó a la realidad del fútbol: como la espuma sube para luego bajar.
Olvidemos que esto es una carrera de fondo; Ramón Calderón odia a Florentino Pérez y viceversa, pero aquí el perjudicado es el Madrid. El sillón de la presidencia es más trabajado que el propio equipo y las estrategias para conseguirlo funcionan a diario. ¿Puede alguien pararles?
Florentino puede aparecer en las fotos con quién le plazca y opinar como hace todo el mundo, pero recuerden; nadie es perfecto y menos el ex-presidente.


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