No parece pensar la afición blanca en señalar a Schuster como principal culpable, ven en el Alemán el último de los culpables en una guerra de decisiones. Los peor parados son una plantilla de jugadores que no demuestran lo que valen ni dan mucho por demostrar mejorías partido a partido.
El “momento enclenque” de Schuster viene de hace tiempo; de los tiempos en que se le limitaban los fichajes, de los tiempos en que su futuro pasaba por un sólo refuerzo, de los tiempos en que cuenta con pocos apoyos, de los tiempos en que fichó por el Madrid.
No nos engañemos, Schuster llegó verde al conjunto merengue, se estreno en un acumulador de títulos sin dar muchos atisbos de conocérsele su juego de apisonadora.
Schuster siempre fue más de manejar vestuarios de camaderia, vestuarios poco recelosos y un grande (de estas características) conlleva demasiados contubernios internos. Schuster no tiene todas las culpas, pero va atesorando cada vez más.
Posts relacionados:




2 Comemtarios
Trackback & Pingback