Rectificar es de sabios, y sabios parecen ser los responsables de Uefa. Dar marcha atrás en la sanción al Atlético de Madrid tiene su mérito; no porque mantiene un partido a puerta cerrada y otro con opción, dependiendo del comportamiento del público, más bien porque han caído ante la presión popular que pedía a gritos el no abusar del poder y un castigo menor para un club que pagaba injustamente por hinchas de otro equipo.

Siete horas de audiencia para saber que se rebaja la sanción en un partido (puerta cerrada) y otro más de suspensión, supeditado éste al comportamiento de la afición en los próximos dos años.

Aguirre “conserva” sus dos partidos, y el club los 150.000 euros de multa correspondientes. Así que señores, si alguna afición con muy mala leche piensa en cerrar el Calderón tiene dos años para hacerlo, la decisión Uefa de premiar al Marsella con estos “castigos” es defender al agresor y poner en tela de juicio cualquier esfuerzo por mantener el orden en las gradas.

La especulación está servida, las rebajas venían con publicidad engañosa.

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