Messi es el salvador del tiempo perdido en un Barça con dolor de esquema, se encamina con paso veloz y lleva adherida a su menuda tobillera un esférico que le permite ser dueño (unos segundos) de la opinión y la admiración del respetable.
Messi culmina otra remontada agónica
Cuando el talento no sabe de rotaciones
Messi observa que un equipo herido puede levantarse con dos goles; no era un grande de Europa, ni era un equipo de gran relevancia para meter miedos en la Ciudad Condal. Aún así, Messi tuvo que ejercer como salvador; fortuna, sabiduría, técnica, compromiso y perseverancia, una receta que el Argentino mezcla a la perfección…que no se le pase el fuego por favor.
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