Como mujer estoy probando que tenemos derechos y desafiando a esta sociedad, ya que es difícil para los palestinos creer que las mujeres podemos jugar al fútbol
El fútbol no debería tener fronteras, ni en el interior de las personas, ni en los límites de los países. Una religión, una ideología o una creencia no pueden taponar el deseo o la expresión de una futbolista.
Con la fuerza del balón pretende demostrar que las fronteras físicas o morales nos las auto imponemos nosotros mismos y nuestras convicciones, en demasiadas veces, estúpidas.
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