Los juegos se empiezan a convertir en una obsesión desvinculada de cualquier razonamiento, selecciones que olvidan y pierden el norte por conseguir una preciada medalla que antaño se conseguían con futuras promesas y ahora con mismos ingredientes pero ayudados de otros ya menos “promesa” que dan a la Olimpiada un carácter de seudo mundial de fútbol.

Una pena que se desvirtúe el cometido del fútbol en las Olimpiadas y olvidemos que el verdadero Oro es ganar un Mundial, esto son probaturas y ganas de tener opciones tras hacer que otros no tan famosos ganen algo y den notoriedad a las canteras Mundiales. No al sistema actual del fútbol en las Olimpiadas.

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