¿Esclavitud en el fútbol?

Llevo varios días con las declaraciones del presidente de la FIFA (el máximo organismo del fútbol profesional a nivel Mundial), Joseph Blatter, en mi cabeza. Llevo varios días pensando en que pensarán los obreros del mundo cuando leen en su diario favorito esto, cuando ven la noticia en televisión o cuando la escuchan por la radio. Yo desde luego no doy crédito e incluso me siento ofendido por semejante barbaridad.
Resulta que un futbolista firma un contrato de cuatro años de duración, seducido por la “zurra” de millones que le ofrecen en el equipo X, y al año y medio viene el equipo Y, le ofrece el doble, y el futbolista es un esclavo porque no puede irse. Y la pregunta para el iluminado Blatter: ¿para que se inventaron los contratos entonces?
Menos mal que a nadie se le ha dado por pedir para los futbolistas una jornada laboral de 40 horas semanales, o que se financien ellos mismos con sus sueldos los lujosos hoteles en los que se hospedan cada vez que viajan.
El individuo que salió hablando de esclavitud en el fútbol debería salir a pedir perdón publicamente a todos los habitantes del planeta Tierra, porque sí, en el fútbol existe esclavitud, pero a los futbolistas no les afecta demasiado. Ellos firman un contrato multimillonario con la marca de ropa deportiva que más ofrezca por hacer cuatro anuncios ridículos y mientras, en la otra cara del planeta, los verdaderos esclavos se pasan horas y horas cosiendo balones, zapatillas deportivas o camisetas por una mísera cantidad de dinero. Luego cada prenda se vende a precio de oro para que el “esclavo” del futbolista cobre sus millones y el verdadero esclavo tenga unas migajas para comer.
El glamour en el fútbol parece estar de moda y con todo eso, nos estamos acostumbrando a escuchar auténticas aberraciones. Los términos más de moda entre estos multimillonarios podrían resumirse en presión, infelicidad o el ya citado, esclavitud. ¿No les gustaría a ustedes ser tan desgraciados como ellos? A mi desde luego que sí.
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Se puede decir más alto pero no más claro. Todos podemos cometer errores, pero sin duda, lo peor es no reconocerlo ni dar la cara. Por desgracia esta es la clase de dirigentes que tenemos en el fútbol. Tampoco habría que olvidar a los medios de Madrid que tan poco han criticado (se supone que esta es una de las funciones de la prensa no?) estas declaraciones por favorecer a cierto equipo. Vamos lo de siempre.