España dio ayer muestras de un sufrimiento innato, una marca de la casa que nos persigue con constancia y tesón. Sea la Selección que sea siempre obliga a la Española a poner unas cuantas velocidades de más, haciéndonos sufrir, pero demostrando como contra Grecia que saben salir de apuros. El domingo tenemos un apurón, la ambigua Selección italiana, que carga con balas y dispara con misiles, que fabrica tácticas de defensa y sorprende con fútbol virtuosista. La Italia que le toca a España tiene dos caras:

Italia clásica; de situación, posición, contra y fuerza…mucha fuerza

La Italia de los espacios; la que jugó contra Holanda, media parte con Rumania y diez minutos con Francia.

Esperemos que la Italia que se encuentre España sea la segunda, añadiéndole una “pájara” brutal que no les deje formar la zaga…mientras, los nuestros, aunque marque la Bella Donna que sepan remontar como se hizo con Grecia. Es hora de recuperar la victoria en nuestra historia, y puestos a hacerlo que sea a lo grande…a por ellos.

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