El Agua siempre vuelve a su cauce
Lo peor de ser un pesimista es que odio tener razón. Tras lo visto en el partido de ayer, hay que sacar dos conclusiones: Una es que Francia corre riesgo de caer en una edad oscura tras la retirada de Zidane, la misma que tuvo durante más de una década tras la retirada de Platini. La otra es que Italia es como el robot malo de metal líquido en Terminator 2. Siempre se vuelve a levantar para acongoje del personal.Y mira que se veía venir… Bueno, para no acabar cortándonos las venas, resumiré la situación actual con una bonita parábola:
Italianino era el gamberro de 5º en la escuela del barrio. Como era más alto y fuerte que los demás, se dedicaba a repartir puñetazos en las narices de todo aquel que se le arrimara, con lo que era el amo y señor del patio. Pero de repente, un día, Nederlanden, el pelirrojo de la clase de al lado, se cansó de recibir siempre y le dio un bofetón que lo dejó KO en el suelo. Los chiquillos empezaron a arremolinarse alrededor de la pareja para ver por fin cómo mordía el polvo aquel al que todos temían. Nederlanden le seguía dando una tras otra. Cuando Italianino ya estaba grogui, Nederlanden llamó a Rumanescu, que pasaba por allí, y le preguntó si quería rematar al abusón con una patada en los mismísimos. Cuando ya estaba cogiendo carrerilla para hacerlo, apareció el profesor Van Golen (un erudito que había hecho la carrera en Milán) y les detuvo, les cogió de las orejas y les dijo que había que ser legal y honrado con las reglas que regían el patio, etc. etc. etc. Los mandó a cada uno a su sitio y le tendió la mano a Italianino para que se levantase. Mientras se levantaba y se limpiaba el polvo de los pantalones, Italianino le arreó un codazo a François, que había perdido una lentilla y estaba buscándola medio agachado. François acabó en la enfermería sin conocimiento. Entonces, el piernas largas de Españez, que había estado observando en el corrillo riéndose como el que más, se quedó callado y miró a Italianino con cara de susto. Y éste le dijo, mirándole fijamente con los ojos entornados: “A ti, risitas, te veo el domingo”. A todos los presentes les subió un escalofrío por la espalda. Españez, directamente, se meó en los pantalones.
El domingo, Italia se enfrenta a unos cuartos de final corrientes y molientes (para ellos). España, a 88 años de Historia. Esperemos que esta vez no nos pese el lastre.
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