Salía yo a toda prisa de la ducha porque oía que ya había comenzado el segundo tiempo. El partido estaba siendo malo, por no decir paupérrimo. Klose sigue totalmente ido del campeonato, Mario Gómez fallando lo indecible aunque le eche la culpa a los tapines del prao, Torsten Frings no es ni la sombra del de hace dos años, Ballack desaparecido, Lehmann demostrando que puede ser tan lento y torpe como Kahn, etc. etc. Sólo Podolski, y a artos Lahm, dan la talla en una Alemania ramplona. Y de Austria para qué contaros, hay equipos de Segunda B con más mordiente que ellos. Bueno, pues la cosa es que terminaba yo de secarme la sobaquera con toda la sensualidad que la madre Naturaleza me otorgó cuando oí: “¡Gonzalooo, gol de Ballack!”. Me vinieron dos pensamientos a la cabeza:1) “Mierda, lo sabía…” y 2) “A que lo ha metido de más de 20 metros”. Pues dicho y hecho. Llegué al salón descalzo y con la toalla a medio envolverme para ver a cámara lenta el misil del germano a la escuadra austriaca, donde el portero hacía todo lo posible por no llegar al balón.
No se podía esperar otra cosa de semejante bodrio, por mucho que Mejuto se empeñase en animar la fiesta expulsando a los dos seleccionadores al alimón. Pensó que, si en vez de al cuarto árbitro tenían cerca de los presidentes de sus respectivos países, se comportarían un poquito mejor. El seleccionador austriaco se enfadó, pero el alemán siguió con la misma cara de haberse perdido que tenía cuando entró al estadio. Es obvio que cuando salió del hotel nadie le dijo adonde iban, a juzgar por su camisa de fiebre del sábado noche.
En resumen, Austria ejerciendo de anfitrión y Alemania ejerciendo de Alemania, aunque con menos vistosidad que antaño. Eso sí, siguen demostrando al mundo una verdad matemática impepinable. Si disparas a puerta 10 veces, desde cualquier sitio, una entra seguro. La pena es que las demás selecciones nunca se dan por aludidas y pretenden seguir entrando hasta la portería con el balón en los pies. Creo que todos tenemos alguna de ellas en mente… Quizás por eso los alemanes tengan tres estrellas sobre el escudo.
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