Ayer se dilucidó en Berna un apasionante duelo entre dos concepciones del fútbol, dos filosofías que, si no contrapuestas, sí son al menos muy diferentes. Por un lado, el ataque, la velocidad y la alegría de Holanda. Por otro, el control, la firmeza y la efectividad italianas. A la vista del resultado está claro a quién le salió bien la apuesta, pero quiero destacar cómo ambas formas de juego convergen en un mismo punto: el derroche físico. Me pareció impresionante la forma de correr y batirse el cobre hasta el último minuto por parte de los dos equipos. Y ese esfuerzo se transforma en emoción en el espectador, una emoción que corre por la grada y, finalmente, genera el ambiente que a todos nos gusta en un campo de fútbol. Por eso no hay nada peor en un campo que la apatía. Se puede jugar al fútbol mejor o peor, pero si das el 100% de tus posibilidades, no estás obligado a más. Y el público sabe reconocerlo. Y si encima gana el que menos patadas da, pues mejor todavía, aún reconociendo lo mucho que me gusta Italia. Pero tengo que admitir que Van Basten es una debilidad mía, lo fue como futbolista y lleva camino de serlo como entrenador.
También hubo otro duelo, mucho menos vistoso, más cabreante, y en el que esta vez salió ganado Italia. Las dos selecciones más elegantes que recuerdo en los últimos 30 años (las equipaciones de Italia en el mundial de 1998 y de Holanda en el pasado mundial 2006, ambas de la misma empresa depotiva), luchaban ayer por ver quién iba más hortera. A pesar de las medias celestes de los holandeses y de ese cuello asimétrico, completamente marciano, creo que la palma se la llevó Italia. Hasta Pirlo juega mal con esa especie de pijama de bordes dorados. Horrible.
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3 Comemtarios
buen post, llegue aqui gracias a maikelnai, te seguire con esto de la euro 2008….un saludo desde lima peru
Gracias, y esperamos por ti hasta la Euro2008 y más lejos…
Gracias, por tu visita, Italo. Y un abrazo desde España para Lima y todo Perú, donde tenemos un trocito de nuestro corazón.