La Suecia de la Euro 2008



Asistir a un partido contra la selección sueca debe ser una de las cosas más extrañas que se pueden hacer en este deporte. Las chicas del graderío no despegan los ojos de Mellberg y Ljungberg, aunque el balón esté en la otra esquina del campo, y los chicos, por una vez en la vida, miran más al fondo del equipo contrario que al terreno de juego, con la vana esperanza de encontrar allí a su princesa prometida. Pero bueno, estamos aquí para hablar de fútbol y eso haremos.

Suecia nunca ha sido un rival demasiado complicado cuando nos lo hemos encontrado por las fases clasificatorias, pero eso siempre nos lleva a confiarnos, con los consiguientes sustos. Suecia sabe lo que es llegar a semifinales de un mundial, aunque sólo quede el incombustible Larsson de aquel equipo del 94. De nuestro último equipo semifinalista en un mundial, con las justas quedará alguno vivo. Aunque fue una de las grandes decepciones de la última cita mundialista en Alemania, no podemos olvidar que tiene un potencial atacante tremendo. El ya citado Larsson, aún con 36 años, lleva el peligro escrito en las botas, como demuestra el hecho de que los equipos se lo sigan rifando a su edad. Ljungberg, aunque ya no parece ser el de hace unos años, está cortado con el mismo patrón que Larsson, siempre incisivo e incansable en el esfuerzo. Pero donde tienen la verdadera dinamita es en la punta. Zlatan Ibrahimovic es uno de los grandes delanteros actuales. A punto de ser el futbolista mejor pagado del mundo (se rumorea que el Inter le quiere renovar por 12 millones netos al año), viene de una larga lesión de rodilla, pero esto no le impidió volver a tiempo para meter los dos decisivos goles que le dieron el Scudetto a los interistas el pasado mes. Con la selección, increíblemente, lleva desde el 2005 sin marcar, pero como somos especialistas en resucitar muertos, esperemos que no se le ocurra reanudar su casillero el día 14 contra España.

Nuestros centrales, pues, se enfrentan al partido más complicado para ellos de esta primera fase, con un Ibrahimovic de 1’94 capaz de regatear como un brasileño y dos balas que entran por el más mínimo hueco como son Larsson y Ljungberg. Y poniéndoles balones estará Wilhelmsson, al cual ya hemos visto en acción con el Deportivo de La Coruña y ha demostrado que no le llaman “el nuevo Beckham” sólo por ser rubio y tener una esposa fashion. Ojo, porque puede ser el tapado de este equipo.

Lejos de preocuparnos en exceso por la dinamita de los suecos, el éxito pasará por matener el control del balón alejado de nuestra portería y buscarles las cosquillas, ya que su defensa tampoco es para tirar cohetes. Villa, Torres, Güiza y compañía tienen el deber de morder desde el principio. Y esperemos que así sea.

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