¡Viva Colombia!



Si he de decidir con que pais fue más injusto el mundo del fútbol desde que tengo uso de razón, me decidiría claramente por Colombia. La misma decisión tomaría si me preguntan con que selección disfruté más delante del televisor.
Recuerdo con nostalgia el Campeonato del Mundo de Italia 90, donde el juego de las grandes selecciones no fue una maravilla, pero nos dejó destellos de algunas selecciones humildes que nadie debería de olvidar jamás. El duelo fraticida entre dos de esas selecciones tuvo lugar en octavos de final, cuando el Camerún de Roger Milla eliminó a la Colombia del Loco Higuita. Esa eliminatoria, que para muchos colombianos fue el final de sus esperanzas futbolísticas, se convirtió en el nacimiento de dos grandes combinados. Pero este artículo va dedicado a la selección cafetera, y por tanto voy a centrarme en ella.
Tras el varapalo, y la lluvia de críticas al polémico arquero colombiano, al que se culpó de la eliminación mundialista, el técnico Pacho Maturana dejaba el cargo de seleccionador, al que retornaría para volver a guiar a Colombia a una nueva fase final de la Copa del Mundo, esta vez a Estados Unidos en 1994.
El camino al Mundial fue de rosas, la selección cafetera fijó un récord de 27 partidos consecutivos sin conocer la derrota, destrozó a Argentina en el estadio Monumental de Buenos Aires con un contundente 0-5, y sobre todo, hizo suyo un estilo de juego espectacular, combinando jugadores con muchísima calidad como “el Pibe” Valderrama o Faustino Asprilla, y jugadores con una potencia física arrolladora, casos del “Tren” Valencia o Freddy Rincón.
Todo era perfecto, tan perfecto que Colombia estaba entre las favoritas para ganar la Copa Mundial, pero la vida no es un cuento de hadas, y lo que entonces era una máquina perfecta terminó como un juguete roto. Colombia caería eliminada en primera ronda y la tragedia se cebaría con el zaguero Andrés Escobar, el mejor defensor del combinado amarillo, quien por un autogol sería responsabilizado de la debacle cafetera. Pocos días después de su regreso a Colombia era acribillado a balazos por un cobarde a las afueras de Medellín.

El vídeo va dedicado a aquella enorme selección y a ese país al que el fútbol le debe dar una nueva oportunidad. ¡VIVA COLOMBIA!

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