Los amos del calabozo



Alguna vez hemos hablado de cuál es la debilidad reverencial en algunos lugares, lo que demuestra ante quién se descubre un mundo cuando sabe que todos le miran: en España adoramos al futbolista como personaje protagonista de un drama tornado en reality show; todo gira en torno a unos ídolos de cera que imaginamos vestidos de corto hasta cuando se meten en la cama. En Argentina, el centro de todo es la pelota como símbolo del azar y la espiral eterna que son el fútbol, la bola del mundo que todos anhelan dominar. Y en Inglaterra, el juego y el espectáculo se postran ante el aficionado, pues toda la estructura y la competición se organiza desde la convicción de que el negocio (premisa material) y los colores (premisa romántica) son de la gente; rehenes emocionales de un juego primitivo y vulgar, guardianes celosos de unos valores que ellos mismos exportaron. Ya lo tenemos claro: puestos a hacer reverencias, los ingleses son los más distinguidos.

La Premier League es, de un tiempo a esta parte, la competición nacional más valiosa del mundo, y para quien no resulten convincentes las cuestiones de estilo, allá van un par de evidencias: tres de los cuatro semifinalistas de la Copa de Europa son ingleses, viviremos la cuarta final consecutiva con, al menos, un representante de la Premier. Así que parece que contamos con un argumento más que tranquiliza a los que prefieren análisis simplistas para aleccionarnos mejor: parece que también los campeonatos en conjunto respetan la teoría de los ciclos. Tras la hegemonía española en el cambio de siglo (el renacer del gigante blanco, la final española en París, las dos gestas inacabadas del Valencia) y una tímida reacción italiana (con el glorioso 2003 y aquel estupendo Milan que se ahogó una mala noche en Riazor), ahora son los ingleses los que marcan el paso en la Europa futbolística.

La globalización y la apertura universal de las sociedades (y con ellas, de la mano, el fútbol) que marca nuestro tiempo es, entre otras muchas cosas, un proceso que difumina identidades y matiza convicciones: el mestizaje cultural nos abre la mente y nos cierra los ojos.
Cuando esta nueva realidad llega al fútbol, cualquiera puede jugar donde quiera y quien quiera puede contar con cualquiera, la mejor de las noticias para los gurús de las finanzas y el espectáculo y una advertencia para todos aquellos que juegan por una ideología.

Los ingleses han sido peculiares incluso para gestionar la obligada mundialización de su fútbol, atrayendo capital y talento extranjero y poniéndolo al servicio de la forma más antigua de entender este juego. No se han desnaturalizado ni han consentido que su invento se convierta en algo exótico ante sus propias narices, sino que han perfeccionado la apuesta enseñando a los de fuera tanto como han aprendido de ellos. ¿Cómo lo han hecho? Mostrando un inquebrantable orgullo de condición y una tradición cultural mostrada en la puerta de entrada a modo de contrato de adhesión: “éstos son nuestros principios y ésta es nuestra atmósfera; ahora enséñanos lo que sabes hacer …” Claro que todo se complica cuando uno no sabe exactamente de qué sentirse orgulloso.

No nos resistimos a ser suspicaces con los ingleses porque se salen de la fila, no quisieron el euro, viven en su splendid isolation y conducen por la izquierda. Tal vez muchos no sepan que históricamente, el hombre comenzó a guiar a sus primeros caballos y vehículos por la izquierda, por un motivo sencillo de comprender: se prefería dejar pasar por la derecha a quien venía de frente por si había que echar mano de la espada u otra arma … Lo que era una costumbre de varios siglos se modificó en buena parte de Europa por la proliferación de los carruajes y, sobre todo, por obra de Napoleón, quien extendió allá por donde pudo la obligación de circular por la derecha para diferenciarse de sus enemigos los británicos.
A veces, rechazamos por excéntrico a quien no es más que un centinela de antiguas tradiciones …

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La Premier League es la competición nacional más valiosa del mundo…

Si en estos momentos hay una liga que domina en europa, no podemos dudar en señalar a la premier inglesa como la mejor competición a nivel nacional de europ…

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