Me quedo sentado, pensando y descifrando la razón para la que una campaña de publicidad que se deba de poner en pie se le ocurran ideas del tipo absurdo como la que nos ocupa. Un equipo puede llevar grabado en fuego un lema, una historia, un recurso apurándolo mucho para arengar al aficionado que es en realidad al que se le vende una campaña.
Una empresa del motor recurre a un Campeonato de Selecciones (con la excusa) para promocionarse de una manera muy clara; elijamos un eslogan para el autobús de nuestra Selección, algo claro, que nos identifique.
Lo dicho con anterioridad; España no tiene un lema que le caracteriza, salvo el ya manido “no pasamos de cuartos”, por lo que gestionar un lema en un equipo que decepción tras decepción no hace más que acuñarse historia de sorna (cuidado con la Garrapata, puede hacer mucho daño), se hace casi imposible. Mejor dejar a la Compañía en cuestión que gestione el Tuneado del Autobús, que si encima de no dar una nos regodeamos de lo que podemos hacer la risa será carcajada.

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