Romario llevaba mucho tiempo coqueteando con el engaño, algunos consideraban que las cifras mareantes con las que contaba sus goles eran fruto nada más y nada menos que de toda una carrera y no de su trayectoria como futbolista profesional.
Baixinho adolecía de un ego difícil de sobrellevar y presumia de poder tener una vida nocturna sin la necesidad de ejercitarse junto a sus compañeros.
El otrora astro del balón descubre ahora, y tras un control antidoping que el es tan mortal como el resto y su grandilocuente personalidad (fenomenal como futbolista) ha recibido un duro golpe de un simple crecepelo
Romario ante la justicia
Condenado a 120 días por una sustancia que, según él, estaba en un fármaco contra la calvicie
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