Así está el Barça, gracias a su empate cosechado en Lyon. Y así está el Sevilla, tras demostrar ante el Arsenal que lo de Londres había sido un accidente.

Y eso que las cosas no comenzaron bien en Nervión. El Arsenal es un equipo que, si le dejas tocar, te hace un traje. Triangula constantemente, cada jugador con el balón recibe continuos apoyos, y todos se mueven, dificultando al rival fijar marcas. Fruto de ese dominio, llegó el primer gol del Arsenal, de Eduardo, aprovechando que la antaño solidez defensiva del Sevilla ahora mismo queda lejos.

Las cosas pintaban mal para los de Manolo Jiménez, cuando Keita se sacó de la manga un misil que sorprendió al Arsenal, y llenó de ilusión a los suyos, que se empezaron a creer que era posible la remontada. Y en esas, apareció O’Fabuloso Luis Fabiano, para cabecear a la red un balón puesto por Dani Alves, y ponerse por delante en el marcador.

La noche empezó a torcerse para el Arsenal, que veía a un Sevilla demoledor enfrente, y a su faro, Cesc Fábregas, retirarse por lesión ante los aplausos de admiración del Pizjuán. El Sevilla, esta vez sí, se pertrechó bien atrás para acabar de fulminar a la contra a los gunners. Y así lo hizo, aunque tuvo que esperar al final del partido, en el que Kanouté marcó su merecido gol, eso sí de penalti, que le da al Sevilla la primera plaza del grupo H.

Mientras, en Lyon Ronaldinho se quedaba en el banco, imagen que Rijkaard no quiso crear en el Camp Nou para no dar carnaza a la prensa, pero que lejos de Barcelona no tuvo problemas en hacerlo. Sin embargo, lo que ocurría en el césped era más interesante, con un tempranero gol de Iniesta tras un pase de Bojan, titular ayer. En un despiste defensivo llegó el empate de Pernambucano, desde muy lejos, y con un balón que se paseó entre todos los jugadores y se acabó alojando en la portería de Valdés.

El propio Valdés pudo redimirse después con grandes intervenciones, como grande fue la de Vercoutre al disparo de Touré Yayá. En la segunda parte el partido decayó de nivel, aunque Rijkaard acabó expulsado y fuera de sí viendo la permisividad arbitral con el Lyon, sin reparos para frenar a los barcelonistas. En otra aparición fulgurante de Bojan, consiguió un gran pase sobre Messi, que fue derribado en el área, y le dio la oportunidad de volver a marcar de penalti.

Ronaldinho salió con el partido de cara, pero no brilló. Consiguió algún buen pase, que a punto estuvo de aprovechar el Barça para poner tierra de por medio, pero sigue a años luz del jugador maravilloso que puede llegar a ser. Para colmo de males, Abidal cometió un absurdo penalti sobre Keita, que le permitió a Pernambucano poner el definitivo 2-2 en el marcador, que, eso sí, le sirve al Barça para ser líder del grupo E, tras la derrota del Rangers.

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