Sin hacer los deberes



El Valencia, de nuevo, fue incapaz de imponerse al Chelsea, que a pesar de la convulsión interna que sufre a causa de la destitución del portugués Jose Mourinho, sigue teniendo recursos sobrados para seguir aspirando a la Champions que tanto se les ha resistido. Y eso que el Valencia comenzó marcando muy pronto, gracias, como casi siempre, a Villa. El Guaje aprovechó una afortunada carambola que le puso el tiro en bandeja, y no falló. Sin embargo, con la bien aprendida receta de balones a Drogba, el Chelsea tuvo alguna aproximación a la meta de Hildebrand, y como suele ser habitual en los blues, a poco que consigan acercarse, llevan peligro. Uno de los balones que bajó Drogba se convirtió a la postre en el empate, obra de Moretti en propia puerta, intentando despejar un balón que Malouda había centrado a Joe Cole.

El Valencia encontraba en Joaquín a su mejor hombre, pero rara vez sus galopadas por banda acabaron en algo positivo para los de Quique, aunque Morientes llegó a marcar un gol que fue anulado por claro fuera de juego. Y, de nuevo, en un balón perdido en la medular, Joe Cole metió un pase excepcional en profundidad, y la velocidad y sangre fría de Drogba hicieron el resto, helando Mestalla. Los ché se quedan terceros del grupo B a sólo un punto de los de Londres, y queda la sensación de oportunidad perdida.

El Real Madrid tampoco hizo valer su gran superioridad en Roma, ante una Lazio que se encontró demasiadas facilidades para empatar por dos veces ambos goles de Van Nistelrooy, de nuevo, salvador junto a un Casillas que volvió a sostener a su equipo en los peores momentos. A los siete minutos, la cosa ya pintaba bien, con la conexión holandesa funcionando: Sneijder botaba una falta que acababa, tras sortear varios jugadores, contra las botas de Van The Man, que como él mismo reconoció, marcó “casi sin querer”. Después, a sestear, hasta que la Lazio decidió empatar con un golazo de Pandev, que se coló por la escuadra, y dejó a Cannavaro preguntándose dónde estaba Sergio Ramos.

En la segunda parte, los de Schuster intentaron de nuevo cogerle el pulso al partido, aunque poco más mostraban que las arrancadas de Sergio Ramos y el continuo peligro del “9” madridista en el área. Mientras, el mediocampo y la defensa madridistas eran una feria, y la Lazio llegaba en tromba, disponiendo de ocasiones escandalosas para dar un susto de los gordos, ante la desesperación de sendos técnicos alemanes. En esos momentos, Raúl luchó un balón en el centro del campo (posiblemente desesperado ante el nefasto partido de los Guti, Sneijder y demás), y le metió un brillante balón a Van Nistelrooy, que volvió a poner por delante a los blancos.

No se rindieron los romanos, y aprovechando un nefasto pase de Cannavaro a Guti, le robaron la cartera al madridista, y Pandev volvió a perforar la meta de Casillas, dejando el definitivo empate a 2 en el marcador. Así pues, ocasión perdida para el Madrid, que tras la victoria del Olympiakos en Bremen, se queda segundo del grupo C, empatado con el Olympiakos, próximo rival en el Bernabéu.

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