Ni la lluvia quiso perderse el estreno en Champions del Sánchez Pizjuán, donde el Sevilla decidió que ya iba siendo hora de volver a recuperar la senda perdida en los últimos partidos jugados, considerando además que el Slavia de Praga no debería ser un rival excesivamente duro. Y los de Juande salieron a por todas desde el principio, con lo que ya en el minuto 7 se adelantaron en el marcador. Pero los checos reaccionaron con un gran disparo que puso el empate bajo el diluvio sevillano. Aún así, el Sevilla, volvió a tirar de la combinación entre Kanouté y Luis Fabiano para volver a adelantarse.

En la segunda parte, Escudé marcó el tercero, y, posteriormente, Kanouté daría su tercera asistencia de la noche a Koné, que desató el delirio con el 4-1. Kalivoda haría el segundo de los visitantes, pero demasiado tarde para provocar inquietud a los valientes que desafiaron a los elementos y a los abusivos precios de las entradas para acercarse al estadio. El Sevilla se queda segundo del grupo H, empatado a tres puntos con el Slavia de Praga.

Por su parte, el Barça tiró de oficio, y consiguió una importante victoria en Sttutgart, en un estadio que llevaba sin ver perder a los locales diecinueve partidos consecutivos. El Barça jugó muy bien la primera media hora, aunque sin acierto; posteriormente sufrió, y se aferró a un Valdés soberbio que mantuvo a los azulgranas enteros durante los arreones del Stuttgart; y luego, con la aparente facilidad que los grandes lo hacen, marcó y contemporizó hasta que pudo asestar la puntilla.

Eso sí, la victoria se cobró su precio en forma de lesiones. A las ausencias ya sabidas de Touré Yayá, de Zambrotta y de Milito se unió la de Márquez al poco de empezar, lo que obligó a Rijkaard a sacar a Puyol sin apenas calentamiento. El bravo central fue además el encargado de abrir la lata en un saque de esquina que cabeceó Ronaldinho (colosal en los pases, aunque nuevamente tímido en el desborde) y acabó a sus pies, pero acabaría lesionado, lo que obligó a una defensa de circunstancias, con Abidal y Thuram de centrales, y Oleguer y Sylvinho de laterales.

El segundo gol, cómo no, obra de Messi, que no pasa partido sin que marque. Y la fiesta hubiera sido completa si Bojan, que disputó unos diez minutos, llega a convertirse en el jugador más joven en anotar un gol en Champions, después de que la punta de los dedos de Schäffer lo impidiese. El Barça es líder del grupo E, empatado a 6 puntos con su próximo rival, el Glasgow Rangers.

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