Victoria… y bochorno
Una vez más, parece que no hay forma de que se hable de fútbol en el entorno de la Selección Española. Esta vez, por dos motivos bien distintos. Para empezar, España volvió a dejar bastantes dudas de su rendimiento futbolístico, por su limitada ambición y su escaso juego. Podemos agarrarnos al tópico de que no existe rival pequeño, a pesar de lo poco que transmite el nombre de Letonia en el mundo del fútbol (el baloncesto es otra cosa, claro, aunque para España también), y de que estos partidos se complican mucho, sobre todo cuando se tarda en marcar el primer gol.
Pero en este caso, no fue así, porque el primer gol llegó antes de cumplirse un cuarto de hora de juego, tras una gran jugada de Joaquín (el mejor ayer junto con Iniesta, que salió en la segunda parte) que le puso un pase perfecto a Xavi, que sólo tuvo que empujarla. Ahí, cuando debería haber empezado la goleada, España se relajó, bajó el ritmo, y se dedicó a tontear con el resultado, ante la atónita mirada del Carlos Tartiere, volcado desde el primer minuto con los hombres de Aragonés.
La segunda parte no mejoró lo mostrado anteriormente. Como única arma, las galopadas de Joaquín por banda, ayudado por un generoso Ramos que se incorporó al ataque constantemente, al contrario que Pernía, que pocos relevos le dio a un Silva poco inspirado. Torres, bastante fallón y torpe (el cambio ante Islandia parecía haberle hecho bastante daño), fue literalmente cosido a faltas por los letones, ante la mirada condescendiente del árbitro.
Cuando empezaba a mascarse la tensión ante lo incierto del resultado, y la fragilidad defensiva de España, que nos hace temer hasta una ráfaga de aire, en el minuto 85, una internada de Iniesta por la izquierda terminó en un remate de Angulo, que, tras ser rechazado por el portero, acabó a los pies de Torres, que esta vez no perdonó. La victoria ansiada y sufrida había llegado, y con ella, tres puntos que nos permiten estar segundos, empatados a puntos con Suecia (con un partido menos), gracias a la derrota de Irlanda del Norte en Islandia.
El segundo motivo es más triste si cabe: al final del partido, Aragonés plantó a los medios y se fue a hablar con Villar y Padrón, disparando los rumores de una posible dimisión. No sabemos la causa del cabreo de Aragonés, pero lamentablemente, están dejando de sorpendernos las salidas de tono del técnico nacional. Al fin y al cabo, es sólo otro tachón más en el “debe” de Aragonés. ¿Cuántos van ya?
ansiada y sufrida había llegado, y con ella, tres puntos que nos permiten estar segundos, empatados a puntos con Suecia (con un partido menos), gracias a la derrota de Irlanda del Norte en Islandia.
El segundo motivo es más triste si cabe: al final del partido, Aragonés plantó a los medios y se fue a hablar con Villar y Padrón, disparando los rumores de una posible dimisión. No sabemos la causa del cabreo de Aragonés, pero lamentablemente, están dejando de sorpendernos las salidas de tono del técnico nacional. Al fin y al cabo, es sólo otro tachón más en el “debe” de Aragonés. ¿Cuántos van ya?
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