En La Vanguardia bautizan como “dictadura televisiva” la nueva idea de la UEFA, y no es para menos. Ésta consiste en un conjunto de reglas que han de obedecer las cadenas que pretendan retransmitir la Champions League, con el objeto de transmitir una idea de positividad absoluta acerca del mundo del fútbol.

Para alcanzar este loable objetivo se plantean puntos como los siguientes:

  • los comentaristas que retransmiten los partidos no pueden cuestionar las decisiones arbitrales (normal, si no, vamos a pensar que los periodistas deportivos son gente que tiene ojos en la cara, y dos dedos de frente);

  • las imágenes de faltas duras y las de jugadas dudosas sólo se pasarán una vez en la pantalla (con un poco de suerte, procurarán coger el ángulo en el que el árbitro tapa la visión, un jugador está bebiendo agua, o una paloma pasa por delante de la cámara);

  • las gradas sólo se pueden mostrar cuando la pelota no está en juego y nunca se verán imágenes de las pancartas que puedan llevar los aficionados, sean éstas ofensivas o no, ni tampoco se enfocará al público si, en el transcurso del partido, el balón está parado (se acabó lo de saludar a la familia con el cartelito de turno, por si acaso; y nada de arreglarse para ir al partido, que los del Plus ya no pueden sacar a las mozas guapas);

  • si hay un jugador expulsado por el colegiado, la cámara sólo puede seguirle hasta que salga del césped, pase lo que pase después (eso es bueno; así el jugador podrá mentar a todo el árbol genealógico del árbitro, enfrentarse con la grada, o lanzar lo que sea menester para relajarse, sin que haya constancia de ello);

  • cualquier acto violento que suceda en el terreno debe pasar lo más desapercibido posible para la audiencia (así, cuando haya tanganas en el campo, se nos deleitará con bucólicas escenas de la Luna, las briznas de hierba que jalonan el césped, y las chicas guapas que animan a sus equipos; ay, esto último no, que tampoco se pueden enfocar las gradas).

Y así, a lo largo de 150 páginas de las que consta el Manual del Board Técnico de la Champions, en las que seguro que hay más y mejores estupideces dignas de los que están al frente de la UEFA.

Quizás se estén ustedes preguntando si no sería mejor aumentar las medidas de seguridad en los estadios, sancionar de forma realmente dura a los energúmenos que van al fútbol a liarla, o expulsar de cualquier manifestación deportiva a aquellos que portan banderas fascistas o hacen apología del terrorismo. O incluso puede que piensen que sería mejor usar los medios tecnológicos para ayudar al árbitro, en vez de usarlos para tapar sus meteduras de pata.

Claro que esas cosas se les ocurrirán a ustedes, como a mí, pero no a las cabezas pensantes que dirigen todo este cotarro. En el fondo, por eso ninguno de nosotros llegará a ser mandatario de la UEFA. Mejor así.

A continuación, para relajar los ánimos, una compilación de esas que tanto gustan. Esta vez, sobre cosas que no existen.

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