
El final de Liga tenía que volver a depararnos emociones fuertes. Después de una temporada anodina, con grandes descalabros en la Champions (aunque afortunadamente, los españoles dieron la talla en la UEFA), volvió la tensión, que no el fútbol, para poner a prueba el corazón del más pintado.
El Madrid es el justo campeón, y suma su Liga número 30. Cómo no, fue fiel al guión de las últimas jornadas. Pasarlo mal no, fatal, hasta el punto de ir perdiendo, con éxtasis y catarsis final. El Mallorca fue digno rival en el Bernabéu: jugó bien, se adelantó, y sólo cayó en los últimos diez minutos, con un Madrid volcado, y un Reyes que “justificó” su fichaje metiendo dos goles.
Hasta ese momento, el Barça era el campeón, ya que hoy le tocó sacar el rodillo ante el descendido Nàstic. 1-5 al final, en una de las goleadas más tristes que recuerda el culé. Brilló de nuevo Messi, que se ha destapado como gran goleador, y es de las pocas notas positivas que la temporada deja para los de Rijkaard. Se prevee revolución en Can Barça.
El Sevilla, sin embargo, volvió a pinchar. Esta vez en casa y ante el Villarreal, que se asegura la UEFA, junto con el Zaragoza, que empató a uno en Huelva. El damnificado será el Atlético de Madrid, a pesar de su victoria en el Reyno de Navarra; tras casi toda la temporada soñando con Champions, al final los de Aguirre se quedan incluso sin UEFA.
Al triste destino del Nàstic, se unen Celta y Real Sociedad. Los gallegos ganaron, pero las victorias del Betis en Santander, y del Athletic frente al Levante, hicieron insuficientes esos tres puntos. La Real empató en Mestalla, en un partido pleno de goles (3-3), pero que hunde a los txuri urdin en segunda.
Y completando el cupo, un partido intrascendente para la clasificación que se resolvió por 1-3 para el Deportivo de Caparrós, que visitaba al Espanyol.
Por tanto, felicidades al madridismo por su sufrida victoria final, y muchos ánimos a los descendidos para que puedan volver a esta Liga nuestra de “las estrellas”, que deberá ponerse las pilas para que vuelva a brillar entre las grandes otra vez. El año que viene, debemos conquistar Europa de nuevo, con títulos, y sobre todo, con fútbol, que no nos ha sobrado durante esta extraña temporada.
Foto: elmundo.es
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