foto-lamanyana.jpgRecuerdo haber acudido una vez, hace ya tiempo, a mi abuelo, enfadado porque mi padre no me dejaba ir a una fiesta en el colegio en la que estaría la niña que entonces me gustaba. Tenía yo nueve años y lo que me dijo al ver mi enfado nunca se me olvidará:

Hermoso, tú cuéntame qué tal lo pasas en las fiestas cuando tu padre te deje ir.

Entendí después que, en mi berrinche infantil, me había saltado dos pasos, y que a mi padre debería pedirle permiso y a mi abuelo en todo caso contarle las anécdotas, y no al revés.

A Messi, heredero presunto de Maradona, la vorágine del fútbol ya le ha encontrado un presunto heredero, Bojan Krkic. Viene a ser algo así como el sucesor del sucesor, y eso que aún no están claros lo términos de la primera herencia.
Decía el músico Héctor Berlioz que parece que el tiempo es un gran maestro; lo que ocurre es que va matando a sus discípulos. No me quiero imaginar qué no será cuando ese mismo tiempo lo queremos manejar entre todos y si los discípulos parecen los herederos de la fortuna global de nuestro fútbol. Si nos negamos a darles tiempo para crecer, cedamos al menos espacio para que cojan aire porque al final nos vamos a agobiar entre todos.

Bojan tiene unas cualidades excelentes y un futuro arrollador. Viene pisando fuerte, con la seguridad que le da un perfil extraordinario, lo que siempre es signo de firmeza
.
Pero paremos aquí los halagos, llevémonos los focos a otra parte y relajemos el diagnóstico.
La costumbre del lugar es saltarse los tiempos, y además a la torera. Otro ejemplo cercano: los refuerzos del Real Madrid en verano pasaban por el rostro adusto de Capello y guerreros de leyenda como Emerson o Cannavaro. Para darle un giro a la apuesta, en invierno llegaron dos jóvenes argentinos de talento y aires despistados y conocidos por “Pipita” y “Pintita”. Ahora los conocemos más por sus defectos que por sus virtudes salvajes porque seguimos sin entender los procesos de adaptación y ensamblaje de las apuestas.

Cuando a mí se me ocurrió saltarme una generación, falté al respeto a mi padre, pero contaba con la excusa de ser un niño; nuestro fútbol tiene tanta vida a sus espaldas que no hay disculpa para tanta prisa y tanto ajetreo. Porque no aprendemos que el fútbol se maneja también en el tiempo y le estamos faltando al respeto.

La Calidad de Krkic

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