Una triste realidad
El mundo del fútbol también guarda escondido el lado amargo, no solo la violencia o la especulación, el deporte llamado rey guarda auténticas tramas para “esclavizar” jovenes que viajan desde muy lejos para vivir en realidad lo que para ellos es un sueño. Algunos deben de pagar para poder cruzar el charco y probar suerte…a veces esa mal llamada suerte se transforma en el final de una vida y la opulencia de otros.
Vino un agente al pueblo donde yo jugaba y me vió. Yo tenía 16 años. Habló con mis padres, les enseñó fotos de jugadores cameruneses que juegan en Europa, rodeados de lujo, y les dijo que si querían yo podría ser igual…En mi país, 3,000 euros es muchísimo, una fortuna. Mi madre tuvo que vender todas sus joyas. Mi padre tuvo que pedir dinero prestado y todavía no ha podido devolverlo todo
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