Sanciones las hay para todos los gustos, las que dejan la boca abierta y las del asentimiento generalizado. Lanzan una botella contra un entrenador y la simpleza se resuelve con tres partidos de cierre y un muchas gracias, se lanza una botella de whisky con su “tapa” incluida y se mira hacia otro lado, se lucen bengalas y nadie encuentra al culpable…una agresión televisada no tiene precio, otras se quedaron en el camino mientras que David Navarro contemplara el paso mensual sin tocar un césped, ¿justo o injusto?.
Justo sería ver la acción, detenidamente es incomprensible que un suplente (en dicho partido) se lance al campo a propinar un “puño” y largarse por piernas, me recuerda a los perritos que se enfrentan al fiero mastín, un ladrido y una carrera. Justicia es sancionarlo haciéndole ver que si su gusto va hacia el boxeo más que otra cosa que continúe con esa vocación, pero no en el fútbol.
Injusto es ver los cuatro partidos de Marchena, ¿si te pretenden agreder te quedas quieto o driblas el golpe?…el Inter se va de rositas, la razón es incomprensible e indescifrable. La justicia dicta pero nosotros quedamos con la boca abierta y pensando si haciendo estas cosas la violencia desparecerá del planeta.
Ni que decir tiene que la sanción la merece, por si la duda llega a ofender…
Sobre la sanción de David Navarro
Les quitan el balón
También puedes leer:




No hay comentarios