El revulsivo y el repulsivo



Sería bonito poder hablar de fútbol exclusivamente. De la clasificación que consiguieron de forma brillante Dépor y Getafe ante Valladolid y Osasuna, respectivamente, con globales de 5-2 a favor de los de A Coruña, y 3-1 a favor de los getafenses.

También sería bonito ver que, tras el susto de la noche en Navarra, el golpe que se llevó Alexis que obligó a trasladarle al hospital, al final se ha quedado en una anécdota que nos encogió el ánimo durante interminables instantes.

O narrar la epopeya del Barça, que tras una primera parte brillante en lo técnico y en lo táctico, se pusiera 0-2 en La Romareda, para luego sufrir las feroces embestidas de un Zaragoza, dolido en su orgullo, que quería repetir la eliminatoria del año pasado. Esta vez el Barça sacrifico el talento al trabajo, y a pesar del gol que marcaba Piqué para los maños a falta de 20 minutos, no fue suficiente para eliminar a un equipo que, como en otras ocasiones, tuvo en Messi a su mejor revulsivo.

Y sin embargo, toda la atención debe centrarse en el repulsivo. El repulsivo energúmeno que no supo encajar que Kanouté había adelantado al Sevilla en el Ruiz de Lopera (una pena que el estadio verdiblanco lleve el nombre de un personaje así), poniendo en franquía la eliminatoria para los de Nervión. El repulsivo idiota que, desafiando toda lógica, y amparado en la seguridad que le ofrece la multitud a los cobardes, lanzó un objeto (probablemente una botella) que impactó en el cráneo del entrenador sevillista, Juande Ramos, y que obligó a trasladarle inconsciente hasta la UVI móvil con un fuerte traumatismo craneoencefálico.

Pero lo peor no es eso, con todo lo malo que resulta. Lo peor va a ser tener que escuchar en boca de los mismos impresentables que tienen el inmerecido privilegio de estar al frente de dos clubes históricos como los sevillanos, declararse inocentes por completo de algo así. Y encima, tras una semana en la que hemos tenido que sufrir continuas barbaridades provenientes de directivos de ambos bandos.

Ustedes, señores míos, son los culpables mayores, porque han calentado el partido innecesariamente, han enfrentado hermanos contra hermanos, sean los que sean sus colores, y le han dado excusa y cobijo a aquél que poco necesitaba para comportarse como un descerebrado. ¿Con qué moral juzgarán ahora a los aficionados tras haberse portado ustedes como auténticos hooligans? Aprendan de una vez la lección, antes de que alguien se la cobre en sangre.

Más sobre los sucedído

Juande Ramos dado de alta

También puedes leer:

Tags:

Si te ha gustado este post, puedes considerar dejar un comentario o subscribirte a nuestro feed para recibir nuestras noticias todos los días.


Comentarios

No hay comentarios todavía.

Deja un comentario

(requerido)

(requerido)